Escrituras que resisten/Pensamiento textil

El oficio textil es una de las actividades más antiguas del mundo. Existe evidencia del uso que se daba a estas técnicas artesanales en el periodo Neolítico para el tejido de piezas de vestir por parte de mujeres, personas mayores y niños y que eran usados por hombres cazadores y para el abrigo en épocas de invierno (Andradi, 2014). Estas prácticas textiles persisten hasta nuestros días, y muchas de ellas han sido utilizadas por colectivos, principalmente de mujeres, para expresarse políticamente en los espacios públicos sobre distintos temas (ej. Violencia sexual, desplazamiento, conflicto armado, normalización de la sexualidad, entre otros). Un ejemplo emblemático de este tipo de usos son las arpilleras chilenas, utilizadas para comunicar las condiciones sociopolíticas de su sociedad durante la dictadura de Augusto Pinochet. En las arpilleras, las mujeres afectadas plasmaron sobre la tela, con la ayuda del hilo y la aguja, sus historias de vida, la desaparición de sus hijas e hijos, sus familias y las constantes torturas (Bacic, 2014).

 

En Colombia existen colectivos que han realizado trabajos similares al de las arpilleras. Estos se conocen como costureros de la memoria, espacios independientes o apoyados por los Centros de Memoria (locales o nacionales), en los que se reúnen víctimas del conflicto armado a tejer, bordar y coser sus memorias del conflicto. Como señalan Pérez-Bustos y colaboradoras (2016), estos espacios, además de documentar y denunciar situaciones diversas se convierten en espacios terapéuticos que contribuyen a procesar los hechos de violencia y conflicto. Ahora bien, en algunos casos estos escenarios de costura con intencionalidad política, se inscriben en contextos de gran institucionalidad que llevan a que los oficios textiles sean incorporados de forma instrumental o meramente decorativa. Es así, que en algunos costureros las personas convocadas no siempre saben bordar o tejer, pero incluso, tampoco tienen disposición de aprender estas técnicas. Por otra parte, la gran visibilidad de los costureros de la memoria ha propiciado que otras iniciativas del uso del oficio textil como forma de escritura pública, con sus potencialidades de construir colectividad y de acompañar denuncias, no sean reconocidas.

 

Algunas de esas otras iniciativas, conocidas como guerrillas tejedoras, emergen de colectivos de jóvenes independientes, en el marco de ambientes universitarios o por el llamado de artistas ´con propuestas performativas en relación con el tejido o el yarn bombing, los costureros universitarios, así como artistas independientes que hacen del oficio textil manual un modo de expresión (Springgay, 2010). Es en este contexto que este proyecto reconoce la importancia de identificar y documentar el mayor número posible de iniciativas (colectivas o individuales) que hagan del oficio textil artesanal una forma de expresión pública desde una dimensión política. Con esto buscamos comprender el tipo de escrituras textiles que se han venido desarrollando y el papel que cumplen en la construcción de colectividad.